eurocero
3Ene/083

Todo lo demás

Leía esta mañana en el blog de Farala que él no había hecho ningún propósito de Año Nuevo para 2008, y caí entonces en la cuenta de que yo tampoco. Tal vez porque he racionalizado inconscientemente lo absurdo de marcarse un plazo tan aleatorio como el de 365 días para llevar a cabo un plan (especialmente algo tan profundo como dejar de fumar o apuntarse a un gimnasio) o para que se cumplan todos tus deseos. Puede que el amplio deadline nos dé una pista de las ganas o intenciones reales que se esconden detrás de tales propósitos.

Hablando de plazos, hace ya bastante le escuché a alguien, creo que fue a Luis del Olmo, que su forma de aprovechar el tiempo pasaba por caer en la cuenta de que el día tiene veinticuatro horas, y de tratar de realizar cosas productivas (con todo lo amplio que eso puede ser) durante el mayor número de ellas. Algo muy obvio, y que no dudo que a él le haya dado resultado, pero para mí es una de esas bonitas ideas teóricas que luego me resultan del todo imposible llevar a la práctica.

Y también leía hoy en el MySpace de alguien que no recuerdo (mis referentes son bastante variopintos, sí) que es bien sabido que el año no empieza en enero, sino en septiembre. Ahí, ya entrados en materia de marcarse plazos, estoy más de acuerdo. El final del verano, la vuelta a la rutina y la llegada de los coleccionables por fascículos parecen más propicios para interiorizar la idea de vuelta al principio del loop que cualquier otro momento temporal.

Para alimentar esta teoría, o, tal vez para quedarme con alguna, he de decir que en mi caso la última parte de 2007 ha sido la más excitante en muchos sentidos, tanto en el plano personal como en el emocional y el creativo. Por recurrir al tópico, una acusada montaña rusa, y el cíclico debate interno sobre si es mejor subir hasta lo más alto y caer en picado a veces (y sentirse vivo) o hacer un viaje tranquilo pero anodino. Como siempre, lo primero, pero ya no sigo, que al final acabo como siempre divagando en abstracto.

Feliz año, mes, día, hora, minuto, segundo, etc. Lo que sea, pero feliz.

Comentarios (3) Trackbacks (0)
  1. Pues he de decir que alguna vez me ha funcionado y todo; aunque todo eran cosas más o menos importantes en momentos algo delicados, así que probablemente hubiese funcionado de todas formas, pero había que marcar de alguna forma el antes y el después, y un 1 de enero pareció un buen momento. :) Formas de engañar a la mente…

    (Este año no, ni siquiera se me ha pasado por la cabeza… supongo que no había nada interesante que autoproponerme.)

  2. Yo empecé a darme cuenta de que “algo iba mal” una larga temporada que utilicé agendas de papel e iba posponiendo mis planes maestros indefinidamente hasta el punto de copiar algunos de ellos literalmente en la del año siguiente.

    Que yo no digo que esté mal o sea inútil. Solo digo que a mí no me funciona.

  3. A mi me pasa eso también, los años me empiezan en septiembre, es lo que tiene ser profe…


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